ESTUDIO SOBRE LA SITUACION DE LA MUJER CON DISCAPACIDAD EN ANDALUCIA

PRESENTADO UN ESTUDIO QUE REFLEJA LA SITUACIÓN DE LA MUJER CON DISCAPACIDAD EN ANDALUCÍA

De las casi dos mil mujeres con discapacidad física u orgánica entrevistadas, un 80 por ciento está en paro, el 30 por ciento es analfabeta, el 42 por ciento reconoce no contar con adaptación ninguna en su propio hogar y se detectaron 105 casos de violencia de género y/o doméstica. En los próximos meses se presentarán los resultados por provincia.

La Confederación Andaluza de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (CANF-COCEMFE Andalucía) presentó en Sevilla los resultados del Programa de Atención Integral para Mujeres con Discapacidad que ha elaborado con la colaboración de las Consejerías de Empleo y para la Igualdad y Bienestar Social. En el acto estuvieron presentes Aurelia Calzada, directora general de Personas con Discapacidad; Ángeles García, coordinador del Centro de la Mujer de Sevilla; Alfredo Bolaños, jefe de servicio de Incentivos a la contratación de la Consejería de Empleo y Mª Ángeles Cózar, presidenta de la entidad.
Los datos resultantes se han obtenido después de realizar entrevistas a 1.936 mujeres con discapacidad física y orgánica de las distintas provincias andaluzas durante el año 2005 al 2006. En líneas generales se desprende de este estudio que las mujeres con discapacidad física y orgánica se encuentran en una situación de exclusión mayor a medida que se agrava el porcentaje de discapacidad.
Del total de mujeres entrevistadas alrededor del 30 por ciento (tanto en el caso de orgánicas como físicas) son analfabetas funcionales o totales. Y en el otro extremo, apenas el 7 por ciento de mujeres con discapacidad grave llega a alcanzar un grado universitario.
Los datos extraídos demuestran que un 80 por ciento de las mujeres entrevistadas están desempleadas, y entre las que trabajan, existe un importante grupo que lo hace en el marco de la economía sumergida. Los principales sectores de actividad en las que realizan tareas profesionales son limpieza/trabajo doméstico, comercio, administración/oficina y hostelería (menos reconocidos y bajos sueldos).
De otro lado, del total de mujeres que han participado en el Programa de Atención Integral, se han detectado 105 casos de violencia de género y/o doméstica, aun cuando el programa no estaba destinado a abordar específicamente esta cuestión.

48 mujeres que han sido víctimas de violencia se atrevieron a contar su historia. 31 casos específicamente fueron de violencia de género (maridos y parejas), el resto se trató de situaciones de violencia doméstica, por parte de los progenitores, hermanos, hermanas, hijos, hijas… Asimismo, se han detectado tres casos de violencia sexual, por parte de un vecino, padre y marido, respectivamente. El 65 por ciento del total de los casos de violencia detectados se ha producido sobre mujeres con una discapacidad igual o superior al 65 por ciento.
En relación a los propios ingresos resulta interesante resaltar cómo a pesar de que una mayoría cuenta con ingresos económicos propios, sin embargo más del 60 por ciento se hacen en concepto de pensiones y no se supera el Salario Mínimo Interprofesional. A pesar de esto si se observa el nivel económico subjetivo, una proporción muy similar, el 60 por ciento, considera tener con un nivel económico medio, algo que contrasta con la percepción que tienen en torno a las posibilidades reales que tendrían de llevar una vida independiente con los ingresos con los que cuentan. Precisamente en este caso, las gravemente afectadas, ya sean motóricas u orgánicas piensan en un 70 por ciento que no podrían vivir con sus ingresos de manera independiente.
En el ámbito privado se deduce que están casadas o en pareja el 44 por ciento de las mujeres con discapacidad físico-motórica, de ellas el 40 por ciento formó pareja después de la discapacidad. En el caso de las orgánicas están casadas el 53 por ciento (30 por ciento formó pareja después de la discapacidad). Se observa cómo a medida que aumenta la discapacidad las posibilidades de encontrar pareja se reducen significativamente. Así por ejemplo, de las físicas graves el 70 por ciento permanece soltera. También se percibe cierta tendencia a formar pareja con otra persona con discapacidad, así alrededor del 20 por ciento del total de las mujeres casadas o en pareja viven con otra persona también discapacitada.
En cuanto al manejo independiente de los propios espacios, se perciben problemas en la adaptación de las viviendas. Así entre las mujeres con discapacidad más grave, el 42 por ciento reconoce no contar con adaptación ninguna en su propio hogar.
En materia de salud las principales demandas se han centrado principalmente en cuestiones relacionadas con la salud sexual y reproductiva (el 29 por ciento), rehabilitación (el 53 por ciento en general llegando al 73 por ciento en el caso de las mujeres gravemente afectadas) y atención psicológica. Llama la atención el hecho de que la mitad de las mujeres entrevistadas no acuden a revisiones ginecológicas y demandan que los servicios de salud sean totalmente accesibles y adaptados a las demandas. Esta última es una demanda expresada por el 52 por ciento del total de las físicas y el 43 por ciento de las orgánicas.
En cuanto al tema de la maternidad cabe resaltar que las mujeres gravemente afectadas, tanto físicas como orgánicas, demandan servicios de ayuda (aproximadamente en un 76 por ciento).

Mujeres con discapacidad utilizan el agua como terapia para mejorar su calidad de vida

ALMERÍA.- Un total de 22 mujeres con discapacidad se benefician desde el pasado mes de octubre de los beneficios del agua gracias a los cursos de natación adaptada que la Asociación Almeriense para la Promoción de la Mujer con Discapacidad, LUNA, integrante de FAAM (Federación Almeriense de Asociaciones de Personas con Discapacidad) ha puesto en marcha para ellas.

Durante ocho meses las socias de LUNA van a ver reducidas las consecuencias de sus diferentes tipos de discapacidad, y es que la natación es una de las mejores formas para mejorar la movilidad y la capacidad física, sobre todo en personas con discapacidad.

Los lunes y miércoles las instalaciones acuáticas de las Almadrabillas acogen las explicaciones que una monitora especializada dirige de manera individualizada a cada una de las mujeres.

‘Las socias que acuden son conscientes de las propiedades del agua y los beneficios que aporta el ejercicio adaptado a sus discapacidades” afirma María Jesús Pérez, Presidenta de la Asociación.

Las posibilidades del agua de hacer que un cuerpo pierda peso y flote, reduce la deficiencia y da la posibilidad de moverse más y mejor a personas con algún tipo de discapacidad. Además, la práctica de la natación incrementa la capacidad física, lo que a su vez da más estabilidad psíquica. Con una mejor condición física y psíquica, crece nuestra confianza teniendo mayores posibilidades de afrontar el trabajo cotidiano. Y si además el agua está a una temperatura agradable, el baño se convierte en bálsamo para cuerpo y alma.

Los objetivos perseguidos con el empleo de la natación adaptada son, entre otros, los siguientes:

– Lograr una integración social plena de la mujer con discapacidad, a través de un equilibrio entre el desarrollo psíquico, afectivo y motor.

– Mejorar la aptitud física para un posterior desarrollo de habilidades motrices básicas, a través del equilibrio estático y dinámico, trabajo de la coordinación dinámica general y especial así como de la organización espacial y ritmo.